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Ni cielo ni infierno.

A modo de rotonda, un vecino de la parroquia de Santo Tomé de Recaré gira alrededor del peto de ánimas para tomar el camino de vuelta a casa tras pasar la tarde desbrozando la carretera que da acceso a la iglesia. Pero en este lugar no solo pasan los vivos, pues el pueblo gallego en su sentir religioso, tiene la firme convicción de que también deambulan los espírutus de los muertos.


Peto de ánimas de Santo Tomé de Recaré.


El peto de ánimas de Santo Tomé se levanta en las proximidades de la puerta del cementerio parroquial. Que se levanten cruceiros y petos de ánimas en ciertos lugares, especialmente en las encrucijadas de caminos o en aquellos por los que pasan los entierros, está relacionada con el culto a los muertos y el tránsito a la otra vida, y de la importancia del Purgatorio en la religiosidad de los gallegos. 

El Purgatorio en esta tierra es un lugar para la esperanza y el consuelo, ya que si no se consigue alcanzar el cielo no necesariamente el infierno es el fin, sino que el fiel tiene en el Purgatorio una segunda oportunidad para redimir sus faltas. Y para ello necesitan la ayuda de los vivos.

Así, los intrincados caminos están llenos de fervor religioso de gentes que buscan indulgencias. Se depositan flores y ofrendas, no solo de monedas sino también productos agrícolas, se realizan oraciones por las almiñas, por su memoria aunque también se acude a ellas en busca de la solución a algún problema terrenal. Y estas construcciones sirven para avisar al caminante de que las almas no deben ser olvidadas y que en sus oraciones no se olvide de pedir por los difuntos.


Fuentes: 

Bouzas, Pemón and Xosé A Domelo (2010), Mitos, ritos y leyendas de Galicia, Barcelona, Ediciones Martínez Roca.

La casa torre de Parga.

En la falda de una montaña, desde un lugar donde se domina todo el valle de O Valadouro, cerca del pequeño núcleo rural de A Torre, se levanta un singular edificio. Se trata de una de las conocidas como Casas Torre de la parroquia de Recaré, un monumento declarado en el año 1994 como bien de interés cultural de la provincia de Lugo.

Casa-torre de Parga. Edificio de carácter defensivo de forma cúbica.


La casa-torre de Parga es un edificio cuadrangular con restos de un torreón. Sus muros son de mampostería de granito y pizarra, los esquinales de sillería y la cubierta es de lajas de pizarra. Destaca la puerta de entrada de medio punto, con arco de dovelas. La torre tiene dos plantas, y de su volumen sobresalen dos añadidos posteriores de planta baja. Es de propiedad privada y no es visitable. 

El edificio adquirió importancia porque fue propiedad del Mariscal Pedro Pardo de Cela, su origen es el mismo que la época historica del Mariscal, momentos de las Revueltas Irmandiñas, en el siglo XV.

Posiblemente en su construcción inicial estuviera almenada, corriendo la suerte de muchas fortalezas de la época propiedad de señores que se enfrentaron o no fueron partidarios de Isabel en la sucesión de la corona de Castilla. Éstos ordenaron sustituir las almenas por tejados, o directamente demolerlas, como en el caso del castillo de Frouxeira para impedir que sus habitantes se hicieran fuertes en ellas. Una vez que la construcción perdió su caracter defensivo se abrieron ventanas, con dinteles de sillería.

La adaptación de la torre a las comodidades de la vida moderna, como las ventanas de aluminio, la bombona de gas butano, la salida de humos o la farola en la dovela del arco de entrada han afectado a la estética de la construcción. 

La casa se levanta en la ladera de la montaña, en una elevación, aprovechando las facilidades del terreno para la defensa.

Vista de la fachada principal, con el añadido en ladrillo.
Vista posterior de la casa.
En la casa destaca la puerta de medio punto.
La adaptación a las comodidades de la vida moderna afectan a la estética.



Fuentes:

Parga, Casa (2016), "GALICIA - "PAZO" (COUNTRY HOUSE) CASA PARGA IN O VALADOURO LUGO", Turgalicia, [en línea] <http://www.turismo.gal/ficha-recurso?cod_rec=9152&ctre=36> [fecha de consulta: 29 de junio de 2016].

Saco, Patricia (2016), "Concello de Valadouro", Valadouro.org, [en línea] <http://www.valadouro.org/es/historia/arqu_civil.php> [fecha de consulta: 29 de junio de 2016].

Es.wikipedia.org (2016), "Bienes de interés cultural de la provincia de Lugo", Es.wikipedia.org, [en línea] <https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bienes_de_inter%C3%A9s_cultural_de_la_provincia_de_Lugo> [fecha de consulta: 29 de junio de 2016].

Los canecillos de Santa Filomena.

En Santa Filomena do Cadramón, lo que hoy es la capilla antaño era el ábside, mientras que de la nave central solo quedan restos de sus muros. De manera que, para entrar en el interior del templo hay que pasar por la puerta bajo el arco de triunfo, cuyo vano se ha tapiado. Sobre el mismo se levanta la espadaña.

Vista del lado norte de la capilla con los canecillos. Al fondo el Cadramón.

Pero si algo destaca sobremanera son las ménsulas exteriores, hay siete canecillos de factura románica, unos con motivos geométricos y otros de carácter sexual. Tienen una gran importancia porque representan la relación eclesial con la sexualidad, y más que una advertencia sobre el pecado son rogativas por la fecundidad. La reproducción era una necesidad imperiosa de la época, por la falta de población y la corta esperanza de vida. Respecto a los canecillos, uno tiene tallado un símbolo fálico, otro muestra a un hombre con el aparato genital sobredimensionado, un tercero a una mujer enseñando su zona genital y un cuarto, el del extremo este, muy erosionado, que quizá represente a un hombre palpándose con una mano el trasero mientras que con la otra se toca los genitales.

A continuación se muestran los canecillos en detalle, ordenados de este a oeste.

1º canecillo. Quizá un hombre tocándose los genitales y el trasero.
2º canecillo. Hombre con el aparato genital sobredimensionado.
3º canecillo. Motivo geométrico.
4º canecillo. Símbolo fálico.
5º canecillo. Motivo geométrico.
6º canecillo. Mujer enseñando su zona genital.
7º canecillo. Motivo geométrico.
Se accede al interior de la capilla por el arco de triunfo.

En relación con esta entrada:



Fuentes:

VV.AA. Terras de Miranda. Ed. Asociación Terras de Miranda. 2008.

Saco, P. (2015). Concello de Valadouro. [online] Valadouro.org. Disponible en: http://www.valadouro.org/es/historia/arqu_relixiosa.php [Acceso 22 Dic. 2015].

Santa Filomena do Cadramón.

En la Mariña pueden contemplarse una amplia variedad de capillas y de iglesias parroquiales, que van desde las pequeñas muestras de la arquitectura rural hasta las majestuosas edificaciones, y dada la prolongada historia del territorio los estilos arquitectónicos abarcan diferentes estilos y épocas, comenzando desde el prerrománico, pasando por el fastuoso barroco.

Capilla de Santa Filomenta do Cadramón.

La capilla de Santa Filomena, en O Valadouro, es una de las capillas más antiguas de la comarca y los restos patrimoniales más antiguos del valle do Valadouro. Es una interesante muestra del románico rural de Galicia remontándose su origen a los siglos IX y X, por una donación del rey Ordoño al obispado de Britonia, cumpliendo la función de iglesia parroquial de Cadramón hasta el siglo XIX. En la actualidad se conserva el ábside que configuraba el presbiterio y algunos restos del arranque de la nave rectangular quedando bajo el terreno la estructura perimetral de lo que fue el crucero, las naves laterales, el nártex y la fachada.

A través del ventanuco de la puerta pueden apreciarse en el interior pinturas murales en las que se representa el nacimiento de Cristo y la adoración de los reyes magos. En el exterior destaca la espadaña, situada sobre lo que fue el arco triunfal y unos canecillos que bien merecen un artículo aparte por lo que en ellos se representa.


En relación con esta entrada:

- Los canecillos de Santa Filomena.

Fuentes:

VV.AA. Terras de Miranda. Ed. Asociación Terras de Miranda. 2008.

Saco, P. (2015). Concello de Valadouro. [online] Valadouro.org. Disponible en: http://www.valadouro.org/es/historia/arqu_relixiosa.php [Acceso 22 Dic. 2015].

Donde manda la Xistra.

La sierra del Xistral es parte del macizo montañoso que pone límites a la Mariña por el sur, separando la Terra Cha del mar. 

Eólicos en la sierra del Xistral. Cadramón, O Valadouro.

En ella se encuentran las mayores alturas de la comarca, destacando el pico de O Cadramón, con 1.062 metros de altura. Es la zona de Galicia que menos sol recibe y la frecuente niebla que recorre las lomas elevadas de la sierra deja abundantes lluvias que empapan las turbas de pastos. Habitan caballos salvajes y endemismos como el buño.

Pero es el viento, la xistra, el que reina en las alturas, haciendo voltear los brazos de los gigantes de acero que braman con el esfuerzo.


Nota:

Esta fotografía forma parte de la exposición fotográfica Rincones de la Mariña (Recunchos da Mariña).

Los tesoros de O Valadouro.

Valadouro significa en castellano "Valle de Oro", una frondosa comarca de la Mariña rica en monumentos megalíticos y castros. Existe la creencia de que estos son los lugares favoritos en los que los mouros ocultan sus riquezas.

Dolmen de Santo Tomé.
Cuentan que en cierta ocasión un paisano que se dirigía a Mondoñedo se puso a comer junto a unas rocas, y mientras lo hacía vio cómo un pájaro se escondía en un lugar muy próximo. El paisano se acercó buscando el nido o el orificio donde el pájaro se había escondido y no hallándolo decidió levantar una pequeña losa, de tal suerte que al hacerlo encontró un gran tesoro. 

Tanta plata y tanto oro encontró que su riqueza le permitió donar toda la plata con que están hechas las cruces parroquiales de las iglesias de la comarca del Valadouro.

En el dolmen de Santo Tomé hay un tesoro: el oro del duende.


Fuentes:

BOUZAS, P y DOMELO, X. A. Mitos, ritos y leyendas de Galicia. Martínez Roca. 2010.

El oro del duende

El dolmen de Santo Tomé, en Ferreira do Valadouro, guarda una extraordinaria sorpresa.

Dolmen de Santo Tomé.

En el interior de este monumento megalítico habita una rareza botánica que sólo se encuentra en contados lugares de Galicia. Se trata de un musgo luminiscente, también conocido como Oro de Duende, que debe su nombre a su brillo de aspecto fosforescente con una tonalidad verde esmeralda.

Este particular musgo crece en las paredes y los suelos de oquedades, donde aprovecha al máximo la escasa luz existente para realizar la fotosíntesis. Pero la luminiscencia de este musgo no se debe al fenómeno de fosforescencia natural como ocurre en otras especies de plantas y de animales, sino a la reflectancia. Su protonema está formado por multitud de células esféricas, con unas vacuolas muy grandes que actúan a modo de lupas proyectando la luz sobre los cloroplastos próximos, para que así pueda desarrollarse la fotosíntesis casi en plena oscuridad. La luz que no es absorbida por los cloroplastos es reflejada siendo amplificada por las vacuolas generándose la emisión de una luz verdosa amarillenta tan llamativa. Ello unido a su presencia en  cuevas y lugares recónditos hace que la literatura popular haya asociado este musgo con los tesoros que los duendes tenían ocultos y de ahí su denominación, el Oro de Duende.

Otro lugar en el que he observado este hongo es en la pequeña cueva que se encuentra en el lateral de uno del primero de los taludes defensivos del Castro de Villalonga, en Castro de Rei.